domingo, 12 de mayo de 2013

Aquí, ahora.


"Sólo sé que quiero estar aquí ahora. [...] y puede que salga mal, no lo sé. Es que no quiero pensar en eso ahora. Ahora estoy aquí diciéndote esto y soy feliz, aquí, ahora. Me gusta tu cara, tu cara en este momento, y este parque con esta luz, ahora. Quiero estar aquí ahora. No quiero estar ni cinco minutos antes, ni cinco minutos después".


"Aquí", "ahora", palabras de las cuales solemos olvidar su significado. Nos pasamos la vida pensando en el porvenir, formándonos para un mañana, para un futuro. Nuestra vida está condicionada por todo lo que debemos hacer o lo que debemos ser, y nos apartamos del presente, nos proyectamos en la lejanía, en todo aquello que queremos, o que creemos querer. Nos empeñamos una y otra vez en menospreciar lo que está ocurriendo ahora mismo, nuestro "hoy", sin darnos cuenta que cada pequeño trozo de presente va formando un futuro, que cada minúscula parte es imprescindible.
Frustración, es lo que se siente cuando estás esperando que sucedan todas esas cosas que en teoría debes vivir, cuando dejas de disfrutar lo que tienes ahora: infelicidad. ¿Y si disfrutáramos más de cada momento, lo valoráramos como algo único y dejáramos de pensar en todo aquello que algún día queremos hacer? Todo eso vendrá solo, no sabemos, ni sabremos nunca, de qué manera o en qué momento, la propia vida nos lo irá diciendo.
Cada segundo, cada minuto, hora o día guarda una pequeña parte de nuestra vida, una parte que jamás volverá a repetirse -aunque ojalá fuéramos capaces de congelar un instante-, no cometamos el error de despreciarlo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario